Seattle 2072

Misión:On the Run II

16-10-2015 y 23-10-2015

La verdad es que me sentía algo decepcionado al averiguar tan fácilmente quién era Zipper: Willi Ishikawa, una enana lesbiana medio india que se dedicaba a los trabajos de poca monta. No se podía esperar otra cosa con ese currículum. Suele frecuentar un antro llamado el Resplandor Catódico, un lugar de reunión para deckers nostálgicos de las viejas ‘tech’, una panda de ‘old school’.

Fue lo suficientemente astuta para no darme muchos detalles sobre el disco cuando me hice pasar por un comprador interesado. Aún y así habló de más. Al parecer, el disco contiene canciones de Jet Black, la estrella de los cuarenta. Muere joven, en extrañas circunstancias, y sus ‘groupies’ a día de hoy aún le ven cenando de tanto en tanto en algún ‘soi-burger’.

Tras asegurarnos de que ella es sólo una intermediaria decidimos hacerle una visita. En nuestros términos, no en los suyos. Adam hizo su perturbador trabajo desde el plano astral, mientras Lee hacía lo propio con sus cacharros. Vivía en un bloque abandonado al norte de Redmond, algo adentrado en los territorios baldíos, demasiado para mi gusto. Descartamos el sitio por una banda local que protegía el edificio. Preferíamos un ambiente más íntimo para charlar con ella.

Esta vez el ‘rigger’ demostró algo de iniciativa y pinchó sus comunicaciones. Había quedado con una “amiguita”, Shocky, en el local. A medio camino hacia el metro la interceptamos. Fue milimétrico: Adam la “convenció”, Prongol la “ayudó” a entrar mientras le preguntaba no sé qué coño de sus combinados preferidos y Whiskarl la “desarmó” con sus encantos. Al poco tiempo tuvimos una agradable y educada charla en el taller de Lee, sonaba “A material girl in a material world”. Cantaba como un pajarito sin poder dejar de mirar por el rabillo del ojo el maletín cargado con pequeños y oxidados elementos cada cual más convincente que el anterior. Kerwin Loomis se llamaba su cliente y estaba interesado en vender el disco. No sabía mucho más de él, pero sí dónde encontrarle: La Coda, un bareto de jazz de mala muerte situado también en los malditos baldíos de Redmond.

El acuerdo fue simple, si ella no nos jodía nosotros no la jodíamos ni a ella ni su amiguita; su propio ‘cyberdeck’ sería la garantía. Una vez los términos quedaron claros los chicos la acompañaron para que no llegara tarde a su cita; pero se pasaron de galantes y cometieron el error de dejarla en la puerta del Resplandor Catódico. Nunca sale todo redondo, pero ciertamente desde mi confortable sofá pude divertirme mucho viendo cómo Lee, que había decidido ir con su PAN aislada de la mía, intentaba sortear los ataques de varios ‘deckers’ cabreados. Por otro lado sonreía pensando en cómo la enana acababa de desperdiciar su garantía de devolución. Esa presencia inesperada de una buena inyección de ‘nuyens’ merecía un brindis con un buen vino…

30-10-2015

Mientras los chicos se tomaban un respiro y Lee echaba un vistazo a su humeante ‘control rig’, dejé fluir los datos por mi mente. Ciertamente el ronroneo de la conexión es algo relajante, que me da seguridad. Una herramienta de poder sobre los demás y una vasta red de información.

Clarence Loomis, el padre de nuestra presa, había sido un importante empresario discográfico. Él había lanzado a The Shadows, la vieja banda de Jet Black: Marli Bremerton, Sid Id, Ernest Hawkings y el difunto Joey Nightmare. A finales de los cincuenta, sin Jet Black entre ellos, el grupo se disolvió dejando a Apogee Music metida en otros proyectos. Eso significaba una cosa: nuestro Mr. Johnson no era trigo limpio y los derechos hereditarios de Loomis eran auténticos. Eso tal vez valiera un aumento en la prima acordada.

La Coda reunía a la creme de la creme de una barrio de mierda, pegado a un gran desguace. El olor a ‘gasoil’ y orín era abrumador. Pude pasar desapercibido y colarme en un lavadero abandonado situado cerca de aquel antro, mientras Whiskarl se mimetizaba con la fauna local para entrar a tomar algo. Por otra parte Lee había advertido presencias en el desguace y Adam había tenido un encuentro indeseado en su mundo astral. Alguien nos pisaba los talones. La contrarreloj para conseguir el disco acababa de comenzar…

Parecía que la mecha ya llevaba tiempo prendida y con nuestra llegada todo explotó. Whiskarl huía de los Trashers, los traficantes de BTLs locales. Le perseguían para ajustar cuentas con él. Alguien se había ido de la lengua. ¡Puta enana de los cojones!. Al final de la calle Winston Furgoneta-Lee recogía al gato mojado mientras serpenteaba con maniobras imposibles entre los pandilleros a la par que estos malgastaban munición con el vehículo. Un impecable derrapaje hacia la izquierda hizo saltar gravilla suelta del pavimento, la cual salio disparada en forma de metralla contra los cuatro ‘junkies’ que permanecían cerca de la puerta. Aquellas sabandijas que aún podían moverse huyeron arrastrándose a los callejones más oscuros de aquel inmundo erial. Whiskarl y Lee se parapetaron en las puertas de la furgoneta justo antes de entrar al local, pero esta vez alguien había sido más rápido que ellos. Alguien a quien su inteligencia le llevaba persiguiendo décadas, pero él siempre había sido más rápido.

Allí estaba Prongol poniéndose en pie, sacudiéndose el polvo, gruñendo levemente como si se desperezara de buena mañana. El muy animal había saltado del vehículo pretendiendo agarrarse a un farola para amortiguar su impacto. La farola colgaba doblada contra la fachada del bar chisporroteando incontroladamente con la silueta del troll marcada a media altura formando un extraño ángulo. Los cubos de basura estaban chafados como latas de refresco usadas bajo las posaderas de este y un agujero de cinco centímetros marcaba el punto de impacto contra la fachada de “La Coda” del único cuerno del inmenso troll. Los Trashers le vieron ponerse en pie con cara de asombro, dudaron un instante, sólo un instante, pero captaron el mensaje a la primera: ésta no era su guerra y nadie había venido a buscar problemas con un tipo tan jodidamente grande.

En ese momento el jefe del otro equipo encañonó al troll. – ¡No entres, es nuestro! – dijo con voz firme. Prongol se giró negando con la cabeza encajando así la ráfaga de un fusil de asalto casi a quemarropa. Mientras tanto yo había conseguido pinchar la frecuencia de nuestros rivales. Era un equipo bien pertrechado de mercenarios a sueldo, sus ‘ids’ indicaban la presencia de intereses corporativos en el asunto: Shangri-La. Cuando Prongol le encañonó con la ametralladora todos sabíamos que de ese mierdas no iban a quedar ni los zapatos así que me jugué el todo por el todo para no convertir aquello en el baño de sangre de un enfurecido troll fuera de control. Dos comandos secuenciados en un pulso simétrico, ‘pineados’ con un ‘fork’ pero con cargas inversas para maximizar el daño producido por la diferencia de potencial aplicado, y los implantes oculares de aquel tio estallaron sin previo aviso. El humo y las chispas lo dejaron aturdido a la vez que Prongol creaba una pantalla de plomo infranqueable obligando al otro equipo a correr buscando cobertura por sus vidas. Los mantuvo retenidos mientras el resto del equipo cruzaba el local, notaba la ausencia de Loomis y los rodeaba. No tuvieron posibilidad alguna. Sólo les quedó rendirse. Unas cuantas preguntas de rigor, armas descargadas, drones sin batería, un adecuado protocolo de seguridad y por si acaso Whiskarl consiguió colar el micro-dron de Lee en el equipo de uno de ellos. Eso nos daría tiempo de reacción en caso de futuros encuentros.

Por otro lado mientras los drones sobrevolaban el desguace yo ya me ponía en lo peor. El pájaro había volado a toda prisa, dejando incluso su ‘commlink’ atrás, donde era obvia la traición de Zipper. Eso no hacía más que dejar mi conciencia tranquila a la par que me reconcomía la posibilidad de haber arruinado aquel ‘run’. Al poco Adam trajo buenas noticias. Era la ventaja de tener un mago en el grupo, siempre tienen algún as en la manga. Loomis estaba herido y había huido por el desguace. No tardamos mucho en encontrarle metido dentro del maletero oxidado de un viejo utilitario. Se estaba desangrando. La herida era bastante fea y la higiene de ese guiñapo humano no ayudaba para nada a su curación. Adam le relajó mientras su magia fluía cerrando la herida. Lo que no le dijo es que otra parte de su magia se dirigía hacia su cerebro escaneando sus más profundos recuerdos: cómo lo consiguió, el recuerdo de su padre, los fracasos de su pasado, el intento de prosperar vendiendo el disco y la mierda de vida que llevaba. La historia clásica en la era de las corporaciones, sólo que él había tenido una oportunidad pero la había desperdiciado.

Por suerte las cosas habían salido bien, sólo Winston me decepcionó al final. Una broma fuera de tono y su carácter se torció. Una leve evaluación más sobre sus inseguridades, sobre sus miedos. La sensación de que tiene que superar algo le crea mucho estrés. Por tanto deduje que no soportaba bien la presión, cosa que asocié rápidamente a sus hábitos con la bebida. Me había fijado en todos, Prongol: tendencias suicidas, necesidad de ser recordado aún por su muerte, incapaz de volverse adicto a narcóticos por más que lo intente, posiblemente una distrofia cerebral por el proceso de goblinización. Adam: el mago cándido que se preocupa por todos, el único que se preocupó por Zipper, el único que se preocupó por Loomis. Supongo que el haber vivido injusticias le hace en exceso empático. Whiskarl: la caja de sorpresas, impredecible a la par que peligroso; mantuve una buena charla con él y me dió a entender muchas cosas. Una hábil tapadera de alguien con unas metas y aspiraciones complicadas.

Es necesario ir conociendo a tu equipo. Por mi parte seguiré analizándoles, midiéndoles y aprendiendo de ellos al igual que hago conmigo mismo. Conociéndome a mí mismo y a ellos no sólo perduraremos sino que prosperaremos…

Comments

mu rico

Misión:On the Run II
 

¡Genial! Está muy bien esto porque había detalles de los que no me acordaba. Y ayuda a definir los personajes (aunque sea solamente la forma de verlos de Ghost).

Misión:On the Run II
 

Como siempre digo, animo a que todos pongan su granito de arena.

Misión:On the Run II
 

He “limpiado” el texto para hacerlo más legible, pero no he tocado nada de su contenido.

Misión:On the Run II
 

No pro, a veces lo cuelgo en “crudo” y luego se me olvida corregirlo

Misión:On the Run II
Ttawers

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